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2011

Hablemos de futuro. La década empieza fuerte. En un año que comenzó sin grandes pretensiones se ha configurado como uno de los más prolíficos, eclécticos y sorprendentes de lo que llevamos de siglo. En este año 2011 han sacado discos multitud de grupos:

Mastodon y “The Hunter“, los geniales Machine Head con Unto the Locust, Megadeth, con Th1rth3en, su disco nº13, con 13 canciones, Dream Theater presentando a Mike Mangini como su nuevo batería, con A Dramatic Turn of Events, Blotted Science con su genial EP The Animations of Entomology, Staind, con una sorprendente vuelta a los inicios con Staind, autotitulado, Opeth, con su genial Heritage…en definitiva, podemos decir que este año ha ido bien cargadito. Eso sí, 2012 no apunta mal tampoco, con un nuevo trabajo de Tool en el horizonte (marzo 2012). A todo esto, comentaremos un poco por encima algunos de estos trabajos para tener una idea más amplia de esta reinvención del metal que llevamos presenciando desde el año 2000.

  • Dream Theater, A Dramatic Turn of Events (Enlace de Spotify): Dream Theater es una de esas bandas que nos tienen malacostumbrados a los oyentes. Al ser una de las mejores bandas de todos los tiempos, reconocida por los críticos y por los melómanos, con cientos de miles de influencias directas en sus canciones y por la influencia que están teniendo en la génesis de nuevas bandas, está claro que será una de las bandas más influyentes del mundo en cuanto al recorrido del metal se refiere. Sin embargo, y aunque suene mal decirlo, la marcha de Mike Portnoy. Y es que su último album es toda una declaración de principios: nos gusta la música que hacemos y os lo vamos a demostrar. La presencia, mucho más evidente y notoria, de Jordan Rudess como teclista, pianista y creador de atmósferas mediante efectos sonoros da a este album un sonido más afinado, más suave pero sin perder las afiladas y agresivas aristas metálicas que Dream Theater ha ido desarrollando a través de sus albumes desde el 2002 con Six Degrees of Inner Turbulence (The Glass Prison, temazo donde los haya)Así se demuestra en canciones como “Bridges in the Sky”, “Outcry”, “On the Backs of Angels”, que guardan una gran melodía sin perder el ritmo y la fuerza de los riffs de John Petrucci como guitarrista de la banda. En general, es muy infrecuente encontrar una mala opinión sobre esta banda (la mayoría de las veces, orientadas hacia un excesivo virtuosismo en lo que a las canciones se refiere) pero es indudable de que ésta es una de los grandes.
  • Machine Head, Unto the Locust (Enlace de Spotify): Robert Flynn y compañía lo han vuelto a conseguir. Si ya en 2007 reinventaron y unificaron un género que se dispersaba en multitud de géneros, sonidos y fusiones, con esta obra maestra han sentado las bases de la que parece ser (esperamos) su nuevo sonido. Sin The Blackening, su anterior trabajo, difícilmente podría entenderse este album, ya que perfectamente podría considerarse su segunda parte: el primero sonaba más maduro, agresivo y progresivo. En cambio, Unto the Locust es rápido, directo, brutal, bello, agresivo, es decir, un disco de METAL con mayúsculas. Con más coros, sin sonar power metal, con la música clásica muy presente (si no, mirad las escalas clásicas que se marcan los colegas en “Be Still and Know”) con más registros vocales, agudos y graves, , “This is the End” es, en mi opinión, EL temazo, que puede perfectamente englobar todo lo buenísimo que tiene este disco. Si os pica la curiosidad, arriba el enlace de Spotify.
  • Opeth, Heritage (Enlace de Spotify): Los finlandeses Opeth son siempre una apuesta segura si lo que buscas es metal progresivo de calidad. Aunque en esta ocasión Akerfeltd ha optado por darle una vuelta de tuerca con la vista puesta en la década de los 70 a su sonido, Heritage es un disco muy digno de llevar el nombre que ostenta. Heritage, en inglés, significa “Herencia” o “Patrimonio”, y si sabemos que es un disco de rock progresivo de los años 70, la conexión está clara: éste es el particular homenaje que Opeth hace a su “herencia” como banda de metal actual. En este disco, olvidaros de guturales, blastbeats, riffs y cualquier cosa que suene a metal tal y como lo conocemos: es un disco sobrio, tranquilo, calmado, como suelo decir “nocturno”, en el sentido de que da sensación de calma. Más que un disco, en mi opinión es un conjunto de melodías y ambientes sonoros, que tema tras tema, va poniéndonos en situación: unas flautas traveseras para recordar a Jethro Tull (Famine), un tempo más rápido para percibir los ritmos de Rainbow y los teclados de Deep Purple (Slither), un toque más rockero para dar a luz un guiño a Led Zeppelin y todo el rock inglés de los 70 (The Devil’s Orchard, The Lines in My Hand, Häxprocess)…en definitiva, todo un discazo.
  • Blotted Science, The Animations of Entomology: Blotted Science quizá no suene al gran público, pero es un supergrupo muy importante y todos unos virtuosos de la música. Su anterior y primer disco, The Machinations of Dementia, era un recorrido salvaje, progresivo y agresivo por mucho de lo que el metal puede ofrecer: es arte con mayúsculas. Siguiendo esa línea, The Animations of Entomology son 7 canciones directas, cortas para ser metal progresivo (menos de 6 minutos por tema) que conforman una verdadera clase magistral sobre lo que es tocar un instrumento. “Ingesting Blattaria” es un trallazo de sonidos, riffs, baterías desbocadas que otros llevarían al conocido “potencia sin control” propia de muchas bandas progresivas, sin embargo, Blotted Science conduce la melodía a través de los pasajes de las canciones de una manera muy directa y haciendo que parezca fácil. Como digo, mejor escucharlo (Spotify en el nombre del album).

Esta década que empieza nos deja un regusto muy agradable sobre lo que podemos encontrarnos en los años venideros. Como todo estilo o género, la gran familia de sonidos, estilos y movimientos que denominamos globalmente como metal ha cambiado. Es algo palpable, y los cánones clásicos de la New Wave of Brithis Heavy Metal o de la Bay Area ya no están tan presentes. Es importante lo de “tan”. No me malinterpretéis: no quiero decir que ya no se tengan en cuenta, sino que, en mi opinión, la presencia de base, como influencias directas, de estas bandas, han ido cambiando. Ya no es tan “evidente” su sonido en las nuevas formaciones que han surgido y evolucionado, sino que son complementarias, no pilares fundamentales. Por supuesto que Iron Maiden, Led Zeppelin, Deep Purple, Black Sabbath, The Beatles, Pink Floyd, Judas Priest, Metallica, Slayer etc, han sido, son y seguirán siendo la base, pero ya no es la medida a la que se ciñen los nuevos grupos, sino que sus miras se giran hacia los “nuevos clásicos” en mi opinión, las bandas de las que hablaremos con devoción dentro de 30 ó 40 años, como pueden ser Opeth, Dream Theater, Machine Head, etc…grupos que, en suma, pasarán a la historia de la música.

¿Y hacia donde se ha dirigido la vara de medir? Sin duda, a una horquilla mucho más amplia, que podría abarcar desde 1970 hasta el año 2007, año de edición del, por ahora y en mi opinión, “Master of Puppets del nuevo milenio”  The Blackening de Machine Head. Como ejemplo citaremos el post rock: sus bases son contemporáneas, claro está, pero por ejemplo, Pink Floyd sin saberlo ni pretenderlo, dio origen a cuatro géneros nuevos que ahora están teniendo su época dorada: el post rock, el rock sinfónico

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