At the Edge of Time // Blind Guardian

Título: At the Edge of Time
Grupo: Blind Guardian
Año: 2010
Género: Power Metal / Metal Sinfónico
Año de fundación: 1986
Web del grupo: http://www.blind-guardian.com
Redes Sociales

Facebook: Blind Guardian
Twitter: @blind_guardian

Hansi Kürsch (voces)
André Olbrich (Guitarra solista)
Marcus Siepen (Guitarra rítmico)
Frederik Ehmke (Baterías)

Échale una Oreja Aquí!
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Nacidos en 1986, Blind Guardian es, junto con Rhapsody of Fire, uno de los grandes supervivientes de la oleada de Power Metal que invadió la escena en los años 90. A pesar de todo, Blind Guardian siempre se ha caracterizado por su estilo único, temas progresivos, largos, expansivos, con gran cantidad de matices, apostando siempre por la fusión de estilos y de instrumentos. Es por ello que son una de las mejores bandas del mundo en su género.

El grupo siempre se ha caracterizado por las múltiples referencias en sus letras a diversos géneros de la fantasía épica y la ciencia ficción en general: J.R.R. Tolkien, Robert Jordan, la saga Dune, las obras de Stephen King, Blade Runner, etc…forman parte del mosaico lírico que Blind Guardian ha ido forjando a lo largo de los años.

Saltaron a la fama mundial con su album de 1995 “Imaginations from the Other Side“, en donde podemos encontrar un buen puñado de las razones por las que este grupo goza de respeto y admiración en todo el mundo, como pueden ser “Imaginations from the Other Side“, “I’m Alive” y “Bright Eyes“, aunque insisto en que el album entero es soberbio en su estilo. Y por supuesto, es necesario contar con su excepcional disco “Nightfall in Middle Earth” de 1998, en donde reescriben líricamente algunas de las leyendas y cuentos del escritor inglés J.R.R. Tolkien, dando forma a un disco extenso, en formato conceptual, con una canción referente, “Mirror, Mirror” .

Más actualmente, en 2006, el grupo lanzó un nuevo album tras 4 años de parón, “A Twist in the Myth“, que tuvo una aceptación algo irregular debido al cambio de estilo, más cercano al hard rock, de algunas de sus canciones. Por lo tanto, el nuevo disco de Blind Guardian en 2010 se esperaba con temor y expectación a partes iguales.

Cumplieron. Y con creces. El disco que hoy os traigo es una pequeña obra maestra del género, un estilo que llevaba estancado varios años y que ha sufrido una revitalización de la mano de estos teutones. Y de qué manera. “At the Edge of Time” es un disco muy variado, pesado, duro, técnico sin pecar de virtuosismo y extenso sin llegar a cansar. Está muy bien planificado, y ejecutado con acierto por estos músicos que siguen divirtiéndose con la música que hacen, y se nota oyendo las maravillas que nos dejan en este album.

Desde el apabullante comienzo (con orquesta sinfónica incluida) de “Sacred Worlds”, pasando por la agresividad de canciones como “Tanelorn (Into the Void)”, “A Voice in the Dark” (temazo de los gordos), los medios tiempos “Valkyries”, los tonos de balada de “War of the Thrones” o “Curse My Name” conforman una obra sonora muy compacta y variada, que no aburre, y que te hace viajar entre sus letras a Juego de Tronos, la Edad Media o incluso, a “La Rueda del Tiempo”. Buen viaje, metaler@s!!

Carbon-Based Anatomy // Cynic

Título: Carbon-Based Anatomy
Grupo: Cynic
Estilo: Metal Progresivo /Metal Alternativo /Metal Técnico
Año: 2011
Banda:

Paul Masvidal (Guitarras, voces)
Sean Reinert (Baterías)
Sean Malone (Bajo)
Amy Correa (voces femeninas)

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Cynic es una de esas bandas que sorprenden la primera vez que las escuchas, y que sin embargo no tomas conciencia de la grandeza de ese sonido hasta que no te lo pones un par de veces más. Es, o al menos en mi caso ha sido así, un grupo de largas distancias, que aunque tiene dos discos en el mercado (Focus (’93) y Traced in Air (’08)) es muy dado a utilizar el formato de EP para lanzar sus perlas sonoras al mundo.

El EP que nos ocupa hoy no es tal, sino que yo lo considero un paso por delante de lo que normalmente es un EP (grabación corta generalmente compuesta de pocos temas) aun contando con 23 minutos de duración. Pero qué 23 minutos señores. Canela fina.

Hay diferencias con respecto a sus albumes y su anterior EP “Re-Traced in Air“, y es la ausencia de los guturales, por lo que la estela death metal brilla por su ausencia, dando paso a un nuevo sonido, más melódico y suave, que debería sentar las bases para su próximo album. Los pasajes instrumentales son sobresalientes, como viene siendo habitual con esta banda, y la vuelta de Sean Malone con su deslumbrante forma de darle vida al bajo, uno de los puntos más destacables de todo el album, mientras que cuentan con la vuelta de Amy en las voces femeninas, como ya hicieron en su album de 2008, “Traced in Air“.

El sonido del album es enormemente variado: va desde el jazz, a sonidos ambientales, post-rock, rock alternativo, pasajes acústicos, sonidos de corte oriental, lo que deja claro que los fundadores de la banda se sienten agusto experimentando, no son precisamente conformistas, sino que gustan en arriesgar abarcando todos los campos posibles. Para los más puristas en su sonido, recomendaría “Box Up My Bones” y “Elves Beam Out“, que recuerdan un poco más a su sonido anterior. Sin embargo, diría que el disco está contenido, en esencia, en el tema que da nombre al EP, “Carbon Based Anatomy“. En general, podemos decir que, a pesar de todas estas nuevas aportaciones, de lo ecléctico de su sonido, el EP se presenta compacto, firme, integro, como un pack muy bien ensamblado, sin grietas.

 

Hisingen Blues // Graveyard

¿Puede revivirse el sonido característico de bandas de blues de los 70 con acierto, respeto y admiración, puede un grupo sonar a Led Zeppelin sin ser una banda tributo, puede, digo, ser del año 2010? Totalmente. Los suecos Graveyard es un grupo atípico del lugar donde provienen. No es habitual que, de la tierra del hielo, los dragones, Ikea, donde el metal casi es patrimonio cultural nacional, podamos encontrar un grupo que suena a rock sureño, con polvo de desierto incluido, de Hard Rock primigenio, más propio de los estadounidenses o de los grupos ingleses de principios de los 70. Pero Graveyard deciden realizar su particular homenaje al hard rock, algo Stoner quizá, mediante este discazo de Hard/Blues que a mi, personalmente, me ha dejado con la boca abierta.

El album en sí, al menos para mi, entra a la primera. La voz (muy similar a la inimitable tonalidad de Robert Plant) le da un toque muy genuino, acompañado con unas guitarras “sucias” que recuerdan a los primeros Led Zeppelin, Black Sabbath, e incluso, Deep Purple. Y más cercano en el tiempo, a la banda de 1990 Clutch. Si ya Opeth nos ha dado una ración de rock setentero (sección suave), Graveyard nos transporta al ojo del huracán, en medio de un concierto en un bar americano (con chupitos de Jack Daniel’s incluidos). El disco, instrumentalmente, es genial: percusión, batería, con un bajo muy presente, teclados, punteros con reminiscencias del blues y del jazz…

Mi canción que resumiría todo lo grande que es este album es Uncomfortably Numb (¿Os suena, Pink Floyderos?) que reza:

“I’ve been leaving you since the day we met
And it feels like you have too
I remember when I met you
The day I saw your smile
And now it’s time to let go, oh, it’s time to feel alive”

La temática está bien claro, y me trae a la memoria aquella canción (Babe, I’m Gonna Leave You) a la que seguramente este corte quiere hacer un guiño. Todo vuestro, señoras y señores.

Graveyard – Hisingen Blues

Crítica: Thr1rth3en ~ Megadeth

Bueno, pues comenzamos una nueva sección, donde iré publicando periódicamente mi opinión personal (y quiero remarcar lo de “opinión personal”) sobre algún disco al azar de los que haya escuchado últimamente, o que sea de nueva factura, o simplemente porque en una época me ha dado fuerte con tal disco o tal banda y me apetece profundizar algo más en ellos.

Bueno pues, en conmemoración al 13º disco de la banda Megadeth (1985), es de recibo ofrecer una visión analítica del mismo, ya que no todo el mundo (y más con la que está cayendo en el mundo de la música desde que Napster cambiara la industria en el año 2000) puede presumir de llevar más de 20 años en el negocio y con unas ventas de más de 16 millones de discos a sus espaldas.

La banda que surgió, en gran medida, del despecho de su principal miembro fundador / compositor / guitarrista Dave Mustaine por su marcha forzada de Metallica en 1982. Lo que pasó a continuación todos lo sabemos: la contratación de Kirk Hammett (venido de Exodus), el lanzamiento al estrellato propulsado por sus cinco primeros albumes…etc. Mientras Metallica se cubría de oro, gloria y escribía su nombre con letras mayúsculas en la historia del metal mundial, Mustaine fundó, en 1985, la banda Megadeth. A pesar de que siempre a Megadeth se le ha tachado un enorme 2 encima de su nombre, nada más lejos de la realidad, esta banda puede sentirse orgullosa de haber creado algunas de las obras claves para el desarrollo de dicho género: pongamos por caso la biblia de riffs que es Rust in Peace y temazos como “Hangar 18”, “Holy Wars…The Punishment Due”, “Rust in Peace…Polaris”, etc…

Sin embargo, el tiempo pasa. Y algunas bandas envejecen mejor que otras. Y aunque Megadeth empezó década, siglo y milenio con la frente bien alta, con dos discos correctos de potente Heavy / Thrash metal, lo cierto es que su último disco pasará sin pena ni gloria. Para mi, en mi humilde opinión (y con toda la delicadeza de la que he sido capaz) Thr1rth3en es un mal disco: canciones sin gancho ninguno, aburridas, con versiones de temas propios innecesarias y totalmente prescindibles (muy listo, Dave, con tres versiones infumables de temas propios y caras B, Black Swan, Millenium of the Blind y New World Order, y un refrito de un videojuego, Sudden Death, yo también hago un disco de 13 temas). Tras el trallazo que nos metió con Endgame, un disco irregular pero correcto, esto suena flojo, suave y sin magia ninguna. Sin duda, no es ni mucho menos su mejor disco ni nos ofrece todo lo que un guitarrista del inmenso talento de Mustaine puede ofrecer.

2011

Hablemos de futuro. La década empieza fuerte. En un año que comenzó sin grandes pretensiones se ha configurado como uno de los más prolíficos, eclécticos y sorprendentes de lo que llevamos de siglo. En este año 2011 han sacado discos multitud de grupos:

Mastodon y “The Hunter“, los geniales Machine Head con Unto the Locust, Megadeth, con Th1rth3en, su disco nº13, con 13 canciones, Dream Theater presentando a Mike Mangini como su nuevo batería, con A Dramatic Turn of Events, Blotted Science con su genial EP The Animations of Entomology, Staind, con una sorprendente vuelta a los inicios con Staind, autotitulado, Opeth, con su genial Heritage…en definitiva, podemos decir que este año ha ido bien cargadito. Eso sí, 2012 no apunta mal tampoco, con un nuevo trabajo de Tool en el horizonte (marzo 2012). A todo esto, comentaremos un poco por encima algunos de estos trabajos para tener una idea más amplia de esta reinvención del metal que llevamos presenciando desde el año 2000.

  • Dream Theater, A Dramatic Turn of Events (Enlace de Spotify): Dream Theater es una de esas bandas que nos tienen malacostumbrados a los oyentes. Al ser una de las mejores bandas de todos los tiempos, reconocida por los críticos y por los melómanos, con cientos de miles de influencias directas en sus canciones y por la influencia que están teniendo en la génesis de nuevas bandas, está claro que será una de las bandas más influyentes del mundo en cuanto al recorrido del metal se refiere. Sin embargo, y aunque suene mal decirlo, la marcha de Mike Portnoy. Y es que su último album es toda una declaración de principios: nos gusta la música que hacemos y os lo vamos a demostrar. La presencia, mucho más evidente y notoria, de Jordan Rudess como teclista, pianista y creador de atmósferas mediante efectos sonoros da a este album un sonido más afinado, más suave pero sin perder las afiladas y agresivas aristas metálicas que Dream Theater ha ido desarrollando a través de sus albumes desde el 2002 con Six Degrees of Inner Turbulence (The Glass Prison, temazo donde los haya)Así se demuestra en canciones como “Bridges in the Sky”, “Outcry”, “On the Backs of Angels”, que guardan una gran melodía sin perder el ritmo y la fuerza de los riffs de John Petrucci como guitarrista de la banda. En general, es muy infrecuente encontrar una mala opinión sobre esta banda (la mayoría de las veces, orientadas hacia un excesivo virtuosismo en lo que a las canciones se refiere) pero es indudable de que ésta es una de los grandes.
  • Machine Head, Unto the Locust (Enlace de Spotify): Robert Flynn y compañía lo han vuelto a conseguir. Si ya en 2007 reinventaron y unificaron un género que se dispersaba en multitud de géneros, sonidos y fusiones, con esta obra maestra han sentado las bases de la que parece ser (esperamos) su nuevo sonido. Sin The Blackening, su anterior trabajo, difícilmente podría entenderse este album, ya que perfectamente podría considerarse su segunda parte: el primero sonaba más maduro, agresivo y progresivo. En cambio, Unto the Locust es rápido, directo, brutal, bello, agresivo, es decir, un disco de METAL con mayúsculas. Con más coros, sin sonar power metal, con la música clásica muy presente (si no, mirad las escalas clásicas que se marcan los colegas en “Be Still and Know”) con más registros vocales, agudos y graves, , “This is the End” es, en mi opinión, EL temazo, que puede perfectamente englobar todo lo buenísimo que tiene este disco. Si os pica la curiosidad, arriba el enlace de Spotify.
  • Opeth, Heritage (Enlace de Spotify): Los finlandeses Opeth son siempre una apuesta segura si lo que buscas es metal progresivo de calidad. Aunque en esta ocasión Akerfeltd ha optado por darle una vuelta de tuerca con la vista puesta en la década de los 70 a su sonido, Heritage es un disco muy digno de llevar el nombre que ostenta. Heritage, en inglés, significa “Herencia” o “Patrimonio”, y si sabemos que es un disco de rock progresivo de los años 70, la conexión está clara: éste es el particular homenaje que Opeth hace a su “herencia” como banda de metal actual. En este disco, olvidaros de guturales, blastbeats, riffs y cualquier cosa que suene a metal tal y como lo conocemos: es un disco sobrio, tranquilo, calmado, como suelo decir “nocturno”, en el sentido de que da sensación de calma. Más que un disco, en mi opinión es un conjunto de melodías y ambientes sonoros, que tema tras tema, va poniéndonos en situación: unas flautas traveseras para recordar a Jethro Tull (Famine), un tempo más rápido para percibir los ritmos de Rainbow y los teclados de Deep Purple (Slither), un toque más rockero para dar a luz un guiño a Led Zeppelin y todo el rock inglés de los 70 (The Devil’s Orchard, The Lines in My Hand, Häxprocess)…en definitiva, todo un discazo.
  • Blotted Science, The Animations of Entomology: Blotted Science quizá no suene al gran público, pero es un supergrupo muy importante y todos unos virtuosos de la música. Su anterior y primer disco, The Machinations of Dementia, era un recorrido salvaje, progresivo y agresivo por mucho de lo que el metal puede ofrecer: es arte con mayúsculas. Siguiendo esa línea, The Animations of Entomology son 7 canciones directas, cortas para ser metal progresivo (menos de 6 minutos por tema) que conforman una verdadera clase magistral sobre lo que es tocar un instrumento. “Ingesting Blattaria” es un trallazo de sonidos, riffs, baterías desbocadas que otros llevarían al conocido “potencia sin control” propia de muchas bandas progresivas, sin embargo, Blotted Science conduce la melodía a través de los pasajes de las canciones de una manera muy directa y haciendo que parezca fácil. Como digo, mejor escucharlo (Spotify en el nombre del album).

Esta década que empieza nos deja un regusto muy agradable sobre lo que podemos encontrarnos en los años venideros. Como todo estilo o género, la gran familia de sonidos, estilos y movimientos que denominamos globalmente como metal ha cambiado. Es algo palpable, y los cánones clásicos de la New Wave of Brithis Heavy Metal o de la Bay Area ya no están tan presentes. Es importante lo de “tan”. No me malinterpretéis: no quiero decir que ya no se tengan en cuenta, sino que, en mi opinión, la presencia de base, como influencias directas, de estas bandas, han ido cambiando. Ya no es tan “evidente” su sonido en las nuevas formaciones que han surgido y evolucionado, sino que son complementarias, no pilares fundamentales. Por supuesto que Iron Maiden, Led Zeppelin, Deep Purple, Black Sabbath, The Beatles, Pink Floyd, Judas Priest, Metallica, Slayer etc, han sido, son y seguirán siendo la base, pero ya no es la medida a la que se ciñen los nuevos grupos, sino que sus miras se giran hacia los “nuevos clásicos” en mi opinión, las bandas de las que hablaremos con devoción dentro de 30 ó 40 años, como pueden ser Opeth, Dream Theater, Machine Head, etc…grupos que, en suma, pasarán a la historia de la música.

¿Y hacia donde se ha dirigido la vara de medir? Sin duda, a una horquilla mucho más amplia, que podría abarcar desde 1970 hasta el año 2007, año de edición del, por ahora y en mi opinión, “Master of Puppets del nuevo milenio”  The Blackening de Machine Head. Como ejemplo citaremos el post rock: sus bases son contemporáneas, claro está, pero por ejemplo, Pink Floyd sin saberlo ni pretenderlo, dio origen a cuatro géneros nuevos que ahora están teniendo su época dorada: el post rock, el rock sinfónico

Superbia // Sôber

 

Título: Superbia
Grupo: Sôber
Género: Hard Rock
Año: 2011
Banda:

Carlos Escobedo (voces,, textos, bajista)
Jorge Escobedo (guitarra solista)
Antonio Bernardini (guitarra rítmica, voces secundarias)
Manuel Reyes (baterías)

Escuchalo en:

Spotify
Groove Shark

Página Web Oficial 

Superbia (Soberbia, o Noble Orgullo en latín) es el séptimo disco de la banda española de rock Sôber tras siete años de silencio. Un grupo que, desde 1993 hasta hoy, ha tenido varias etapas: cercanos al rock alternativo en sus primeros albumes, más pop rock en sus últimos discos, y ahora con este nuevo trabajo, la verdad es que es una fusión muy heterogénea de estilos, sonando a caballo entre aquel “Morfología” tan laureado de sus inicios y la nueva ola de corte más comercial y popero que venía acompañando al grupo desde “Paradÿsso” y “Reddo”.

Por otro lado, es de mencionar la influencia que tanto Savia como Skizoo han tenido en su regreso, y es que ahora podemos identificar a la perfección si un corte más duro o más melódico suena a uno u otro de los hermanos Escobedo, los verdaderos cabecillas de la banda, con 18 años al timón. Sin embargo, Sôber siempre se ha definido, como con su nombre, por la sobriedad y la neutralidad en sus canciones: no tirando ni para el hard rock más clásico ni para el pop rock, sonando a cada momento duros, melódicos, cambiantes. A ello hay que sumar que en este album la banda ha incluído elementos novedosos: metales como trompetas, percusiones, cantantes de ópera, e incluso, cubos de basura al rollo “Mayu Manna”).

El disco suena a Sôber por los cuatro costados. Eso queda claro desde el principio. A los que seais fans de la banda madrileña os va a encantar, ya que hay de todo: las guitarras de Skizoo, con las letras y las líneas melódicas de Savia, con toques de algunos temas de la banda anteriores (“Nuestro Final” suena rabiosamente a Savia, por ejemplo, y “Guarida” tiene mucho parecido con “La Burbuja de Cristal”, de su disco Reddo) y con aires nuevos. Manu Reyes a la batería está a la altura, cumple su papel pero sin alardes, aunque se echa de menos a Alberto Madrid por el toque personal que tenía a la hora de imprimir el ritmo y la cadencia de las canciones de Sôber. Sin más paso a analizar los temas:

1. Superbia: Un coro de voces graves en latín (Ab exordio generis humani, ab exordio mundi an vitae. A superbia initium sumpsit omnis perditio, o sea: “Desde el principio del género humano, del mundo y de la vida, la soberbia llevó a todos a su perdición”) abre este tema. Para ello han contado con la ayuda de un tenor y dos sopranos para darle ese aire de grandilocuencia que tiene el tema desde el principio. El tema habla sobre la posición de la raza humana en el mundo, y de que creernos superiores puede significar nuestro final. Es un tema mixto, con guitarras de Skizoo y la melodía de Savia.

2. La Araña: El segundo tema del disco es un medio tiempo. Es la voz la que lleva la cadencia, siendo las guitarras sus acompañantes y principal base. La voz de Carlos, por lo tanto, toma el protagonismo. Sobre el significado de la canción, no está la cosa clara: en algunos momentos creo que habla del maltrato, incluso.

3. 666: Uno de los mejores temas del disco. Aquí se nota más la influencia de Jorge y su etapa Skizoo, ya que los riffs son más presentes. Las guitarras son mucho mejores que en las dos anteriores canciones, hablando siempre en el contexto de que estamos ante Sôber y no se destaca precisamente por su virtuosismo a las seis cuerdas. Las letras hablan sobre las tentaciones y sobre el deseo que puede llegar a ser nuestra perdición.

4. Tic Tac: Esta canción fue elegida para ser el single oficial del grupo de cara a los medios, aunque los fans ya pudieron escuchar “Fantasma” y “Umbilical” vía YouTube. Esta canción es una balada sobre la vida, aunque algunas líneas me hacen pensar en que se trata de un tema sobre el maltrato a la mujer (“No llores más, basta de hablar, coge tus alas y a volar, sabes que tú, eres más fuerte que él”). Sin duda, el solo es lo mejor de toda la canción.

5. Fantasma: La primera canción que pudimos escuchar de “Superbia” tiene un trasfondo algo más de “lugar común”, es decir, unas letras poco arriesgadas que conectan con facilidad con la gente y un estribillo muy pegadizo. Aquí hay que mencionar la aportación del sonido de trompeta, que le da variedad y la verdad, encaja muy bien en el conjunto de la canción. Es un tema que entra muy bien en la primera escucha, y que invita a repetir.

6. Nuestro Final: Ésta forma parte, junto con “Naufrago”, del apartado más melódico del disco, aunque salvando las distancias entre ambas. Sinceramente, no es un tema que me entusiasme demasiado, ya que el riff inicial promete más de lo que luego da la canción en sí, que como he dicho, encajaría perfectamente en un disco de Savia: mucha melodía, letras predominantes, voces cambiantes.

7. Umbilical: Otra de las mejores canciones del disco. Aquí la cosa se equilibra, ya que me da la impresión de que la autoría de la canción corresponde a ambos hermanos. Dureza y melodía a partes iguales, un ejemplo de lo que es una canción de Sôber.

8. Naufrago: Seguimos hacia arriba, con otro de los temazos que encontramos en este disco. Una balada muy lenta con una de las frases más geniales que he escuchado en una canción de amor (Te seguiré esperando, un año, un siglo, la eternidad). Lo dicho: un tema perfecto para dedicarselo a alguien.

9. La Última Llamada: Contundente empieza esta canción. Un riff muy interesante da paso a la melodía con la voz de Carlos de por medio. Personalmente, creo que este tema habla sobre las relaciones y las implicaciones que conllevan. Atentos a las campanas que suenan de fondo durante el estribillo. Este tema, quizá sea yo, pero me recuerda a “Morfología”. Quizá sea el ritmo lento y pesado, con unas guitarras que marca el ritmo y ese presolo y solo marcado y lento, y Carlos con su voz más neutra.

10. Guarida: La última canción esconde, también, otro de los grandes temas de “Superbia”. Un tema que comienza con un riff muy interesante, rápido, y que pronto frena para introducir la voz de Carlos. Me recuerda a “Reddo”.

11.Fortuna, Fama o Placer:  La última canción esconde, también, otro de los grandes temas de “Superbia”. Un ritmo entrecortado, más duro, más rudo que los temas anteriores.

Por último, decir que los chicos de Sôber han sido muy originales en el sentido de que todo el CD (libreto, cubierta, letras, fotos…) están en 3D, por lo que Superbia se acompaña de unas gafas para poder leerlas. Por otro lado, gracias a ellos por firmarme el disco y dedicarmelo para mi 24º cumpleaños. ¡Gracias!

Flashforward // Robert J. Sawyer

Probaremos un concepto nuevo: libros con bandas sonoras…

Título: Flashforward.
Autor: Robert J. Sawyer.
Páginas: 313 páginas.
Editorial: Random House Mondadori (La Factoría de Ideas).
ISBN: 978-84-9908-405-3

Anobii

Quizá algunos no sepan que “Flashforward” es, en realidad, el título de una novela de ciencia ficción del autor americano Robert J. Sawyer. A algunos os resultará familiar ya que fue la obra de la cual los creadores de la serie de televisión homónima sacaron la esencia para realizar dicha serie para la ABC. Aunque ésta resultó ser un fracaso, hay que decir que, ni por asomo, siguió en ningún momento la estructura, personajes, historia o conceptos descritos en el libro, siendo este una obra sumamente recomendable para todos aquellos que nos guste reflexionar sobre ideas como el tiempo, el espacio y nuestra posición en el mismo.

La idea es la siguiente: Debido a un experimento en el acelerador de particulas LHC del CERN en Suiza realizado por los protagonistas del libro, Lloyd Simcoe, físico de particulas de 25 años y Theodosios Porcopides, su compañero de 27, ambos aspirantes al Nobel, se consigue recrear la mayor concentración de energía del universo desde el primer nanosegundo del Big Bang con el objetivo de encontrar el bosón de Higgs, una partícula subatómica que los físicos llevan cincuenta años buscando. Sin embargo, lo que ocurre es que durante 1 minuto y 43 segundos, la conciencia colectiva de toda la raza humana se desvanece y es proyectada hacia el futuro 21 años, de 2009 a 2030. Con esto, todos los seres humanos reciben una visión de futuro de sus vidas. Mientras la humanidad debe restañar los catastróficos efectos inmediatos, (la humanidad “entra en coma” durante ese minuto y cuarenta segundos e imaginaos la cantidad de aviones, operaciones, viajes, coches en circulación en ese momento), las implicaciones más serias tardan algo más en aparecer. Mientras que algunos reciben visiones del futuro de sus descendientes, otros descubren que no han visto absolutamente nada, a la vez que otros investigan su propio asesinato o intentan ponerse en contacto con las personas vistas en sus visiones.

La obra lanza al lector varias preguntas, utiliza la física teórica para plantear preguntas sobre el tiempo, el espacio, la existencia, el libre albedrío y nuestra posición como seres conscientes con respecto a todo ello. Conceptos como la IMM (Interpretación de Muchos Mundos) , autores como Schrödinger, universos paralelos, etc., hacen de este libro algo más que simple “carne de baratillo” de la Ciencia Ficción. Básicamente, la pregunta es: ¿querrías seguir adelante si lo que vieras no te gustara? ¿Dejarías que el resto de tu vida se viera afectada sólo por ese minuto y 43 que has podido ver?, ¿Es el tiempo una línea única que avanza como un bloque, o existen universos paralelos? Y lo más importante, ¿volverías a querer tener otra visión de futuro como esa?

Banda Sonora:

Título: Avoid the Light
Grupo: Long Distance Calling
Género: Post Rock
Año:2009

Disponible en Spotify (enlace)
Quizá soy yo, pero no se me ocurre mejor acompañamiento para este libro que este disco de los alemanes. Su rock expansivo y tranquilo encaja a la perfección con el ritmo del libro. Y “Apparitions” puede que sea, en mi cabeza, la banda sonora de ese minuto y cuarenta y tres segundos en el que la humanidad viaja colectivamente a través del tiempo.

De horizontes y metas

Horizonte es una palabra muy genérica. Podemos hablar del horizonte como aquella línea imaginaria que separa cielo y tierra. En realidad, podríamos hablar también del vacío existente entre estas dos entidades. Sin embargo, “Horizonte” puede hacer referencia a una meta: algo que puede determinar, guiar o motivar la vida de una persona.

¿Mi horizonte?

Avoid the Light // Long Distance Calling

Avoid the Light
Long Distance Calling
Post Rock
2009
Banda:

Dave (guitarras)
Flo (guitarras)
Jan (bajo)
Janosch (baterías)
Reimut (teclados, sintetizadores, música electrónica…)

En Spotify:  Long Distance Calling – Avoid The Light
Página Web Oficial

Long Distance Calling son una banda alemana de Post Rock que teloneó a God is an Astronaut en su gira por aquel país. Como viene siendo habitual, el post rock es un estilo predominantemente instrumental donde la música se basa, sobre todo, en la creación de atmósferas sonoras y melodías emotivas que provocan sentimientos en el oyente.

Como antecedentes (y posiblemente fundadores involuntarios del género) tenemos a Pink Floyd, que con su rock expansivo y sinfónico sentó las bases de este nuevo género. Sin duda, estamos ante uno de los mejores discos del género que, personalmente, he tenido el placer de escuchar. Es un disco largo, que a pesar de contar con 6 canciones supera la hora larga de reproducción, por lo que podemos decir que se trata de termas, progresivos, con varias partes y, por supuesto, con ausencia de voz excepto en una canción, “The Nearing Grave”, que cuenta con un cantante invitado, como ha sido la tónica en los anteriores discos de la banda. Pasemos a analizar el disco canción a canción:

1. Apparitions (12:16): Empezamos este disco con un tema largo, complejo, muy melódico y suave, pero con unas bonitas melodías electrónicas para ir abriendo paso a la batería, guitarra y bajo. Los platos y el bajo crean una base sobre la que la guitarra empieza a desgranar un simple riff que va creciendo en intensidad, aunque sin duda el protagonismo del tema se lo lleva la batería, mientras que la guitarra acompaña con un acorde circular durante gran parte de la canción, mientras la otra guitarra va punteando esta melodía, a la vez que un sonido de teclados da al conjunto un aire onírico.

2. Black Paper Planes (7:10): Llegamos al que, para mi gusto, es el temazo del disco. Su sonido recuerda mucho a Maybeshewill, pero con un toque más duro. La batería es la que marca el ritmo por encima de unas guitarras distorsionadas que tocan constantemente el mismo riff, pero es un tema con una fuerza y un magnetismo que sólo se puede entender escuchándolo. Más adelante, las guitarras toman el protagonismo, oyéndose incluso guitarras acusticas y sintetizadores, mientras la batería lleva el compás de manera magistral.

3. 359 (7:55): Este es un tema tranquilo, relajado, nada comparado con la vorágine rockera del anterior. Una batería lenta, junto con los teclados y las guitarras (apenas presentes), dejan el protagonismo al bajo, que puntea unas notas muy acertadas que le da personalidad propia a la canción. Sin embargo, las apariencias engañan: más adelante, la batería toma fuerza, junto con una guitarra que subraya sus ritmos con un riff distorsionado.

4. I Know You, Stanley Milgram! (10:25): Comienza este tema recordando a los Pink Floyd más etéreos de “Shine on You Crazy Diamond”, con unas atmósferas sonoras creadas por los teclados y sintetizadores, junto con unas guitarras con eco. Hacía el minuto 2, la batería comienza a coger fuerza, aumentando la velocidad del tema, a la que pronto se unen las guitarras y el bajo, para crear una melodía muy roquera, pero que mantienen la melodía gracias a una guitarra, solitaria, punteando las notas. Pronto el tema se vuelve metal completamente, con unas guitarras salvajes, sucias que toman el protagonismo. Hacia el minuto 5:50, el tema baja de intensidad gracias a un bajo y una batería más lentas, con unas notas punteadas en las guitarras, que le dan mucha variedad. Hacia el final, comienza una parte “coreada” con las guitarras.

5. The Nearing Grave (ft. Jonas Renkse) (8:00): Llegamos al tema cantado del disco. Unas guitarras con eco abre paso a un tema calmado, con voces etéreas y suaves.

6. Sundown Highway (9:10): El tema final empieza con un charles de batería muy rápido, en contraste con una caja y un bombo más lentos. Las guitarras, con ecos, comienzan a dar melodía a la base rítmica de la batería, con elementos electrónicos presentes en el medio. Un curioso ritmo de batería da paso a una parte cojonuda, donde la guitarra, en bucle, construye el tema de una manera entre rock y pop, mientras un tremendísimo bajo va punteando las notas bajo ella.

Y cuando quieres más, el disco se acaba. Una vez escuchado verás que en el fondo no se hace para nada largo, ni pesado, sino muy corto, porque música como esta no debería terminar nunca.

Celestial Completion // Becoming the Archetype

Celestial Completion
Becoming the Archetype
Death Metal Progresivo
2011
Banda:

Jason Wisdom  (voces, bajos)
John Star (guitarra solista)
Seth Hecox (guitarra, teclados)
Brandon López (baterías)

En Spotify: Becoming The Archetype – Celestial Completion
Página Web Oficial

Atención a lo que nos traen los chicos de Becoming the Archetype este año. En este blog ya hablamos de su primer album “Terminate Damnation” y resultó ser toda una declaración de intenciones con un nivel altísimo. No me gusta dar opiniones precipitadas sin haber escuchado el album por lo menos tres veces, pero si esto mantiene este nivel, estamos hablando del mejor disco de esta banda, y quizá uno de los más técnicos y complejos musicalmente hablando de lo que va de 2011. Un auténtico bombazo.

Voces guturales, voces agudas, doble pedal a mansalva, teclados atmosféricos, guitarras progresivas, pianos, ritmos rápidos, lentos…la variedad del album es increíble. Pero vayamos por partes:

1. The Resonancy Frecuency of Flesh (2:12): El tema que abre el album es un compendio de ritmos de teclado, a modo de introducción. Añaden una polifonía coral de voces que le da un aire “celestial” (valga la redundancia) combinado con un doble pedal mientras los teclados van desarrollándose encima de esa base rítmica. No hay mucho que decir puesto que se trata de un tema introductorio.

2. The Magnetic Sky (4:26): Aquí empieza el meollo. Un grito gutural abre el tema, que en seguida es seguido por voces melódicas, mientras la batería se entrecorta y da paso a un tema realmente complejo. Las guitarras suenan muy técnicas, con micropunteos (por llamarlo de alguna manera) mientras un juego a dos voces (gutural y aguda) van recorriendo la melodía impuesta por las guitarras. Este esquema se repite dos o tres veces hasta que la batería empieza a imponer un ritmo más lento. Es un tema muy progresivo y técnico, perfecto para comenzar el disco.

3. Internal Illumination (5:10): Un tema muy groove metal con toques death, pero con un doble pedal que ya empieza incluso en el principio de la canción. En seguida el tema se vuelve más progresivo con las guitarras y el teclado en conjunto, mientras unas voces muy deaths desgranan las letras de esta canción. El tema da la impresión de ir “dando saltos” gracias a los cortes de guitarra y batería que provoca segundos de silencio entre fraseo y fraseo, salpicado con algún punteo. El bajo se deja notar punteando con las guitarras. Del 2:40 hacia delante comienza la segunda parte del tema, que a mi entender se encuentra dividido: es en esta parte cuando se baja el ritmo, para continuar con una batería y unas guitarras muy doom, cada vez más y más lentas…como si la canción se resistiera a morir.

4. Path of the Beam (5:00): Cinco minutos redondos para el cuarto tema. Las guitarras empiezan fuerte, con un teclado atmosférico que acompaña. En seguida, la batería marca el ritmo de las guitarras, sonando casi como una marcha militar. Una guitarra solista nos introduce al meollo: una parte con una batería muy thrash acompañado de unas voces muy death metal, cuando…sorpresa!! En mitad de ello, vuelven las voces melódicas, a dos voces, con unas guitarras acompañando, e incluso, de atreven con fragmentos que recuerdan al black metal, con voces guturales y agudas a la vez. Pero pronto vuelve la voz gutural a dominar, junto con unas guitarras, en general, muy técnicas, con unas partes muy complejas y progresivas, y un solo…simplemente acojonante. El juego batería/guitarras es muy interesante.

5. Music of the Spheres:  Requiem Aeternam Pt. 1 (1:34): Como viene siendo habitual en los albumes de Becoming the Archetype, siempre incluyen un tema en la mitad del disco lento para descansar los oidos de tantos decibelios. Este en concreto es un tema a piano que no tiene mayor misterio, un preludio.

6. Elemental Wrath: Requiem Aeternam Pt. 2 (7:10): Comienza el sexto tema con el pedal y un riff de guitarra, para pronto desarrollar ese riff a dos guitarras, mientras la batería va marcando el rimo con el doble pedal. De fondo suenan sonidos múltiples: sitar indio, campanas…hasta que el doble pedal coge fuerza y empieza la voz gutual mientras, siempre con el mismo riff. Hacía 1:46, comienza un solo a una guitarra, que marca un interludio con voz y batería, para justo después comenzar un solo muy técnico y rápido, progresivo y salvaje, mientras la batería hace un trabajo soberbio. Hacía el 3º minuto comienza otra parte del tema, con teclados, voces guturales, que se mantiene hasta el minuto 4, que comienza una parte más lenta, con batería incluso de pop, con guitarras suaves con fraseos y solos que recuerdan a Led Zeppelin, Black Sabbath o el pop rock más suave. Más allá, el piano toma el protagonismo, con un tranquilo interludio que finaliza el tema, pero no sin antes, ya casi al final, descargar una salvajada sarta de voces guturales y una batería con doble pedal para coger fuerza para la siguiente canción. Un puto 10 a esta canción pero ya.

7. Xenosynthesys: Requiem Aternam Pt.3 (3:16): Coge fuerza este tema del tema anterior, para comenzar con un doble pedal muy black metal y con un teclado haciendo coros de fondo mientras un juego a dos voces (gutural y aguda) juega con las voces. Pronto, el teclado es el protagonista, con unas imitaciones de voces femeninas, mientras sigue esa batería con las dos voces desgranando el tema. Pronto las guitarras toman el poder, y dan a la canción un aire muy black/death metal técnico y melódico muy interesante. A la vez, los teclados siguen llenando el ambiente con las voces femeninas.

8. Invisible Creature (0:41): Un tema étnico del que poco puede decirse, un descanso con sitares y tambores hindues imitando a la música tradicional mongola con sus característicos cantos monocordes.

9. Cardiac Rebellion (5:17): Este es un tema extraño. Más lento que el conjunto del disco, pero aun así mantiene la velocidad sólo en la batería. El protagonismo, sin duda, es para las voces: agudas, guturales y melódicas a la vez, e incluso canto gutural con sintetizadores! (Sin duda un grupo muy muy original).

10. Reflect/Refract (4:37): Un tema al estilo de estos chavalotes. Pero con unas guitarras muy técnicas y progresivas.

11. Breathing Light (6:32): Un tema final muy tranquilo, con teclados y ecos de voces melódicas, con una guitarra que repite insistentemente el mismo punteo mientras la otra marca el ritmo.

Destacaría por encima de todo el trabajo que se ha hecho con las guitarras: duras, crudas, progresivas, thrasheras…cualquier cosa que se les ocurra. Lo dicho, un 10.